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Curiosidades sobre la cocina alemana

La variedad de pan es tal, que podrías nadar en una alberca de panes de caja distintos entre sí.

Por: Virginia  Cuervo

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Aunque es parte de la tradición, la cocina alemana no son sólo salchichas y cerveza. Por cientos de años,  el Imperio Alemán estuvo conformado por un gran número de pequeños territorios orgullosos de su cultura, es por ello que aún se cuenta con un amplio rango de platillos tradicionales únicos de cada región. De algo que se quejan muchos alemanes cuando viajan fuera de su país es de extrañar el pan. Para ellos no es sólo comida, sino parte fundamental de su cultura. Alemania produce la variedad más amplia de pan, consta de 300 tipos distintos de pan de caja y mil 200 clases de panes pequeños y roles.

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Existen más de mil 500 variedades de salchichas que cambian según la región y la carne de la que están hechas. Lo que diferencia a las salchichas alemanas de las del resto del mundo es su sabor, pues son preparadas con especias y ahumados distintos según la localidad. La mayoría se hacen de ternera y puerco, sin embargo, cada una es distinta. Por ejemplo, la cervelat está hecha únicamente del cerebro porcino.

Un platillo no tan popular es el codo de cerdo o schweinshaxe. Se trata de un trozo de pierna de puerco con una cubierta de piel crujiente. Este plato bávaro puede ser cocido en una estufa, a la parrilla o asado en un horno con verduras y especias. Algunas recetas piden que sea cocinado con cerveza alemana y puede ser acompañado de puré de papas o estofado de col.

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El labskaus es una especialidad de la costa norte del país que se compone de carne de vaca parcialmente deshidratada. Regularmente se acompaña de remolacha, puré de papa y un huevo frito. Se dice que este plato fue preparado para los marineros y pescadores que se alimentaban así en sus largas travesías. Algunos estereotipos son ciertos,  y es un hecho que los alemanes son los segundos consumidores más grandes de cerveza (después de los irlandeses). En realidad, tomar cerveza en el desayuno es culturalmente aceptado pues se cree que es bueno para la digestión. Además, los teutones tienen 5 mil tipos diferentes de cerveza de dónde elegir para no aburrirse.

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